Recuerdos
de la memoria
Por: Fabiola I. Martínez
Desde
que se inicio el uso de las computadoras, surgió simultáneamente
la necesidad de almacenar y trasladar la información. Y de
igual manera, se fueron transformando y evolucionando ambos factores
al mismo tiempo. Quizás el primer formato para almacenar
información fue el disquete o floppy disk, pero poco a poco
ha ido perdiendo popularidad y su uso parece ir en vías de
extinción.
Continuando
con el disquete, hay varias razones por las cuales fue muy utilizado.
Su costo es muy bajo y es muy práctico para archivos cuyo
tamaño es bajo, sus dimensiones son pequeñas y no
es fácil que se lastime o destruya. Las razones de su cercana
desaparición tal vez son las mismas: almacena muy poca información
(es casi imposible incluir imágenes o gráficos en
un archivo) y varios nuevos modelos de computadoras ya no cuentan
con entrada (drive) para éste. Sin embargo, todavía
cuenta con una fuerte aceptación principalmente por parte
del sector estudiantil.
Posteriormente,
quien llegó para opacar al disquete fue el CD. Era un formato
completamente distinto y no cualquier computadora era capaz de almacenar
la información en él. Era necesario un quemador y
el software del mismo. Las ventajas: se puede almacenar música,
video, imágenes, gráficos, presentaciones o todos
juntos; la capacidad con la que cuenta es muy elevada, llegando
hasta los 700 MB. Un aspecto que se podría llegar a considerar
negativo es que sirve para almacenar la información pero
no temporalmente, una vez grabados los datos ya no es posible quitar
ni agregar nada, menos aún, volverlo a utilizar.
A partir del
CD se derivó el DVD, su capacidad es aún mayor (4.7GB)
y su costo igual. El dispositivo o quemador que requiere también
es de precio elevado pero algunas de las computadoras de fabricación
más reciente ya lo incluyen. Cabe señalar que sí
existen CD's y DVD's regrabables pero su uso es poco generalizado
y su costo sube debido a esta cuestión que los caracteriza.
Es fácil que en ambos haya pérdida de información
ya que es fácil que se rayen si no se les da el cuidado adecuado
y su grabación es por medio óptico. Gracias a este
sistema, se estima que un disco compacto (bajo condiciones favorables)
puede llegar a durar hasta 25, 30 años.
Por otro lado
existe la memoria USB. Ésta es un dispositivo de almacenamiento
principalmente temporal, ya que se utiliza sobretodo para intercambiar
o trasladar archivos. El tamaño de los archivos puede ser
muy grande para pasarlos por red y la memoria USB parece ser la
solución. Tal y como lo indica su nombre, se conecta al puerto
USB de la computadora y ésta lo debe de reconocer de manera
automática. Su capacidad varía de acuerdo al modelo
seleccionado y alcanza hasta los 2GB.
En los años
que vienen se decidirá cuál de estos dispositivos
va a ser el predominante o más popular; o quizás se
diversifique la forma de almacenar la memoria y cada uno tenga un
éxito arrollador con respecto a un aspecto en especial. Sólo
el tiempo dirá que pasará con la memoria.
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