La
evolución de la tecnología
Por:
Fabiola I. Martínez
Las películas
de los años 60s y 70s simulaban máquinas
y tecnologías que en aquel entonces no existían. Con
tan sólo recordar La Guerra de las Galaxias y
las mega computadoras que utilizaban sus personajes: cuartos y cuarteles
llenos de máquinas y foquitos. ¿Cómo se podría
haber sabido la evolución que tendrían todos estos
aparatos? ¿Quién se podría imaginar que toda
esta tecnología sería desarrollada a través
de dispositivos de tamaño tan reducido?
Lo mismo sucedió
con los automóviles, por ejemplo. Era una idea común
que con la llegada del año 2000 ya iban a volar incluso.
Algo similar a lo que se veía en Los Supersónicos
formaba al imaginario colectivo, pero, ninguna de estas predicciones
o aproximaciones al futuro ha sido acertada.
Si alguien intentara
hacer alguna predicción sobre este mismo tema tendría
ya un poco de ventaja. Al parecer se ha seguido el patrón
de menos es más; cada vez se van desarrollando nuevos aparatos
cuyas capacidades aparte de ser asombrosas tienen cabida dentro
de materiales de diminutas dimensiones. Prueba de ello son los celulares
actuales. Un aparato de aproximadamente 8cm. de alto que puede transmitir
voz, mensajes de texto, datos e incluso tomar y almacenar fotografías.
Impresionante.
Quizás
basándonos en estos antecedentes resulta menos impresionante
la nueva hazaña que se busca lograr: un teléfono celular
que transmita la voz gracias al sistema óseo. Efectivamente,
en este modelo, los huesos sustituirían cables y bocinas.
Antes de seguir
más adelante con la explicación, es necesario detenernos
y recordar que cuando nos paramos junto a un radio la señal
mejora de manera notable. De la misma forma es posible recibir una
señal cuando hablamos por teléfono celular, el cerebro
ayuda a captar y recibir ducha señal. Por esta razón
ha sido fácil utilizar antenas tan pequeñas o sencillas.
Regresando a
tema del celular basado en la transmisión ósea de
la voz, ¿quién habría podido imaginar tal innovación?
Este proyecto busca hacer llegar el sonido al oído por medio
de la vibración de este por los huesos del cráneo
y la mandíbula. Esto podría ser igualmente aplicado
a reproductores de música (ya sea en CD o formato mp3) y
demás aparatos eléctricos.
En lugar de
utilizar botones de acción, sería posible utilizar
las puntas de los dedos para tomar una llamada o pasar a la siguiente
canción. A pesar de que la idea sigue en proceso o desarrollo,
es un gran avance siquiera imaginar algo de tal magnitud.
Así que
no será un aparato grande, pesado, fosforescente y con foquitos
el celular del mañana, sino uno apenas visible y del cual
la mitad de su equipo se encontrará dentro del cuerpo humano.
Sin duda, nadie podría haberlo imaginado así.
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